Extra!!!!! Extra!!!!!!!!!!! Extra!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!

Mide 1.78 y es de contextura media.
Tiene los ojos color miel y la piel naturalmente bronceada.
Su dentadura sería perfecta, de no ser por el colmillo derecho, que se monta insolentemente sobre su vecino, un premolar radiantemente blanco.
Normalmente se afeita todas las mañanas, pero me gusta más cuando lleva la barba de un día o dos.
Tiene la voz baja, pero suave, y las uñas bien cuidadas.
Combina bien los trajes y huele perfecto
Es lo suficientemente educado como para ceder el paso a las mujeres, cada vez que se enfrenta a una puerta, y ofrecerse a cargar las bolsas de las ancianas.
También es amable, porque siempre pregunta sobre el estado de salud de las otras personas y, aunque le den charlas lateras, finge estar interesado.
Y lo mejor de todo, es que estamos muy muy cerca, porque el trabaja en el piso 8 y yo en el 16.
¿Saben quien es?
¿¿¿¿¿¿¿¿Noooo?????????????????
Es mi novio!!!!!!!!!!!!!
El único problema es que EL AÚN NO LO SABE, pero yo me decidí a amarlo para siempre y declararlo el padre perfecto de mis futuros hijos.
Lo conocí la semana pasada en el ascensor. Una mañana de lunes que prometía la misma diversión que una visita al ginecólogo y que terminó convirtiéndose en mi versión personal de la película “Antes del Amanecer” y “Amor a primera Vista” (aunque, en estricto rigor, ese primer encuentro sería mas comparable a cualquier corto de Charles Chaplin, porque no cruzamos ni media palabra).
Pero bueno, según he averiguado, empezó reciencito a trabajar como supervisor de finanzas en el piso 8, modulo 6, cubículo 4, del Departamento de Contabilidad.
(Es una real canallada la costumbre de esta empresa de clasificarnos en módulos y cubículos, porque uno termina sintiéndose igual de especial de un rollo de confort. Pero bueno, si alguno de ustedes quiere ubicarme, tendrá que preguntar por la rolliza supervisora del departamento de Arte y Diseño, piso 16, modulo 2, cubículo 5...)
En fin, retomo. (Tengo la constante mala costumbre de irme por las ramas). Pero bueno, decía que nos conocimos en el ascensor el lunes de la semana pasada y de pura casualidad (¿o destino tal vez? jijiji), porque yo jamás me aparezco por la oficina antes de las 9 y media y por PRIMERA VEZ EN LA HISTORIA, llegué a las 8 AM.
Lo malo del asunto es que ando cayéndome de sueño, porque desde aquel día he debido modificar todo mi horario y madrugar para encontrármelo en la entrada a las 07:55. El plan, a continuación, consiste en apretujar toda mi humanidad (que es más bien abultada), entre la multitud de gente que sube al ascensor a esa hora, pisotear y derribar a codazo limpio (pero disimulado) a quien se interponga entre el y yo, llegar a su lado para decirle melodiosamente: “Hola, me puedes marcar el 18 por favor” y escuchar un “Si, por supuesto” (acompañado de su radiante sonrisa), como respuesta.
Y bueno, desde ahí hasta las 9:30 no tengo nada más que hacer, (además de planear nuestro próximo encuentro matinal y mientras no averigüe a que hora y donde sale a almorzar), así es que aprovecho estas horas muertas para ponerlos al tanto de esta primicia.
Me enamoré!!!!!!!!!!!!!!!!!!
Y esta vez, estoy segura de que lo atrapo!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!




